Golpe al consumo: Carsa, dueña de Musimundo, solicita concurso preventivo de acreedores
La empresa Carsa, propietaria de la reconocida cadena de retail Musimundo, ha solicitado la apertura de un concurso preventivo de acreedores, una medida que refleja la profunda crisis del consumo en Argentina. Este anuncio se inscribe en un escenario económico complejo, marcado por una drástica caída de la demanda interna que, según diversas estimaciones, ha provocado el cierre de casi 30.000 empresas y la pérdida de alrededor de 300.000 puestos de trabajo formales.
La decisión de la compañía chaqueña se atribuye directamente a la política económica implementada por el gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, quienes han priorizado la «licuación de salarios» como eje central de su estrategia desinflacionaria. Esta estrategia ha tenido un impacto severo en el poder adquisitivo de los ciudadanos, estrangulando el consumo masivo y llevando a miles de pequeñas y medianas empresas (PyMES) al borde del colapso.
No es la primera vez que Carsa enfrenta dificultades financieras. La empresa ya había transitado una situación crítica en 2018, durante la gestión del expresidente Mauricio Macri, cuando políticas similares de retracción del consumo la obligaron a renegociar un pasivo de 900 millones de pesos con sus acreedores.
Actualmente, Carsa opera un total de 50 locales, la mayoría de ellos distribuidos en el interior del país, y comunicó formalmente su solicitud de concurso preventivo a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Según datos de la central de deudores del Banco Central, los pasivos bancarios de Carsa ascendían a unos 3.060 millones de pesos al cierre de mayo de 2026. Entre sus principales acreedores se destacan el Banco de la Nación Argentina, con una exposición de 1.549 millones de pesos, y el Nuevo Banco del Chaco, con 300 millones de pesos.
El desplome del comercio minorista y el avance del comercio electrónico en el segmento de electrodomésticos y tecnología han erosionado progresivamente la rentabilidad de las cadenas físicas. En este contexto, Musimundo ya había anunciado previamente el cierre de cinco de sus sucursales, evidenciando las dificultades que atraviesa el sector.

