La receta de usura del FMI: Exige asfixiar a los trabajadores argentinos con más impuestos
El Fondo Monetario Internacional (FMI) vuelve a exhibir su faceta más usurera al presionar al gobierno argentino para que implemente un severo ajuste fiscal que recaerá directamente sobre los hombros de la clase trabajadora. En su más reciente informe para el país sudamericano, el organismo de crédito internacional busca imponer una reforma tributaria que elimina exenciones impositivas y aumenta la presión recaudatoria, priorizando el cobro de la deuda externa por sobre el bienestar de la población.
La principal exigencia del prestamista multilateral consiste en recortar el denominado «gasto tributario» para incrementar los ingresos estatales en un 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB). Para alcanzar esta meta, el FMI apunta directamente contra los asalariados: demanda ampliar la base del Impuesto a las Ganancias para que al menos el 20% de los empleados en relación de dependencia vuelva a pagar este tributo, revirtiendo el alivio fiscal que hoy beneficia a la mayoría de los trabajadores.
Asimismo, el plan de asfixia del organismo internacional incluye un fuerte golpe a los trabajadores independientes. El FMI exige un incremento sustancial en las cuotas del régimen simplificado de Monotributo, equiparando su carga a la de los autónomos, lo que representaría un zarpazo fiscal equivalente al 1% del PIB.
La estrategia usurera del FMI también contempla la eliminación de los reintegros del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para sectores vulnerables, el fin de los regímenes de zonas francas exentas de impuestos, y la actualización por inflación de los gravámenes a los combustibles y al tabaco. Estas medidas, que el ministro de Economía Luis Caputo ya se encuentra analizando, contradicen las promesas oficiales de reducción de impuestos y demuestran cómo el organismo internacional impone condiciones que empobrecen a la ciudadanía para garantizar el flujo de sus divisas.

