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Manuel Adorni Renuncia en Medio de Escándalo por Corrupción que Sacude al Gobierno de Javier Milei

Manuel Adorni, quien fuera la cara pública y figura clave en el gobierno de Javier Milei, presentó su renuncia indeclinable a la Jefatura de Gabinete de la Nación, en un movimiento que expone la creciente crisis de transparencia que enfrenta la administración libertaria. La dimisión, que se concretó tras dos años y medio en la función pública, llega en medio de una intensa investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y un fuerte escrutinio mediático que ha puesto en jaque la credibilidad del círculo íntimo del Presidente.

Adorni, considerado uno de los colaboradores de mayor confianza del presidente Milei y de su hermana, la Secretaria General de la Presidencia Karina Milei, se encuentra bajo la lupa del fiscal federal Gerardo Pollicita. La justicia investiga acusaciones de enriquecimiento ilícito que podrían derivar en un inminente llamado a indagatoria en los tribunales federales de Comodoro Py, en Buenos Aires. Este delicado escenario judicial se vio agravado por el silencio de Adorni ante preguntas de la prensa sobre el cobro de «sobresueldos» durante una conferencia en Balcarce 50, episodio que generó revuelo y marcó un punto de inflexión.

Tras aquel incidente, la Sala de Periodistas en la Casa Rosada fue objeto de restricciones de acceso y seguridad reforzada, limitando la circulación y la transparencia informativa. El relevo de Adorni como portavoz presidencial por Adrián Ravier fue una señal de la magnitud del problema, evidenciando el malestar interno que exigía una solución ante la constante atención mediática sobre su persona, que opacaba la gestión gubernamental.

La presión no solo venía del ámbito judicial y mediático, sino también del propio Congreso. La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, advirtió sobre la imposibilidad de avanzar con leyes clave para el Ejecutivo, como el Súper RIGI o la reforma electoral, mientras Adorni permaneciera en su cargo, ante la amenaza latente de una interpelación. Esta situación comprometía seriamente la gobernabilidad y la capacidad de la administración para cumplir con compromisos de inversión y su estrategia política a futuro. La salida de Adorni, en este contexto, busca descomprimir la tensión y mitigar la percepción de corrupción que erosiona la imagen del gobierno de Javier Milei, en un esfuerzo por recuperar la agenda legislativa y la confianza de socios económicos y políticos.