Justicia Histórica en Tucumán: Condenan a exmilitar por la apropiación del Nieto Recuperado N°128
El Tribunal Oral Federal de Tucumán dictó una sentencia de doce años de prisión contra Carlos Alberto Vega, excapitán de inteligencia del Ejército, por su participación clave en la sustracción, retención y ocultamiento de Marcos Eduardo Ramos, reconocido como el Nieto Recuperado N°128, y de su hermano Elías Ismael Suleimán. Los delitos, ocurridos durante la última dictadura cívico-militar, fueron calificados como crímenes de lesa humanidad, y también incluyeron la alteración del estado civil de ambos menores.
La pena impuesta a Vega, considerado partícipe necesario, será cumplida bajo la modalidad de prisión domiciliaria con monitoreo electrónico, una decisión que contrasta con la solicitud de diecisiete años de cumplimiento efectivo en una institución penitenciaria por parte del Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Pablo Camuña y su equipo. Las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano, junto al juez Federico Bothamley, fueron los encargados de dictar el fallo.
Según la investigación, en diciembre de 1976, Marcos Eduardo Ramos, de apenas cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleimán, de ocho años, fueron secuestrados por personal militar en el barrio San Cayetano de San Miguel de Tucumán. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada previamente y, según indicios, fue trasladada al centro clandestino de detención de la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”, permaneciendo desaparecida hasta la fecha. El padre de Marcos, Pastor Dante Campos, también figura como desaparecido.
Tras el operativo, los hermanos fueron llevados a una propiedad en Tafí Viejo, donde fueron separados y no volvieron a verse. Elías logró escapar a sus ocho años de una vivienda en la capital tucumana, donde sufrió malos tratos e intentos de supresión de identidad, y consiguió reencontrarse con su familia. En 1999, se presentó ante la CONADI para relatar el secuestro de su madre y hermano. Marcos, por su parte, fue apropiado y su identidad suprimida, siendo entregado a Víctor Lucio Sánchez, conocido como “Pecho i Tabla”.

El tribunal también acogió el pedido de la fiscalía para establecer una reparación integral a las víctimas y solicitó al Ministerio de Justicia de la Nación que gestione las medidas reparatorias. Además, se dispuso la continuidad de los tratamientos psicológicos para ambos hermanos. La sentencia, cuyos fundamentos se conocerán el próximo 26 de agosto a las 14, subraya que la búsqueda e identificación de personas apropiadas durante el terrorismo de Estado representa una «obligación permanente del estado argentino» en el marco de sus compromisos constitucionales e internacionales en derechos humanos.

