El desempleo se consolida como la mayor inquietud argentina, desafiando el optimismo oficial
La percepción ciudadana en Argentina contrasta fuertemente con el discurso de éxito que promueven el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. Un reciente sondeo de la consultora Management & Fit revela un panorama donde la desocupación se erige como la preocupación primordial a nivel nacional, superando incluso la inflación.
Según el Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit, la falta de empleo concentra el 19.8% de las menciones como la principal inquietud de los argentinos, marcando un ascenso de 2.2 puntos porcentuales respecto a mediciones previas. Este incremento en la preocupación por el desempleo ocurre mientras que la angustia por los precios y las tarifas ha experimentado un descenso, situándose en el 18.9%.
A nivel personal, la dificultad para llegar a fin de mes sigue siendo la principal tribulación, acaparando el 22% de las menciones. A esta le siguen de cerca los bajos ingresos (17.2%), la inseguridad en las calles (14%) y los problemas de endeudamiento familiar o individual (10.4%). Las preocupaciones ligadas directamente al mercado laboral también evidencian un crecimiento: la falta de trabajo específico subió al 9.4%, y el temor a perder el empleo actual alcanzó el 4.5%. Asimismo, la dificultad para acceder a una vivienda o alquilar experimentó un notable aumento, llegando al 7.4%. En su conjunto, las menciones relacionadas con dificultades económicas suman un contundente 69.1%.

El informe también detalla la precaria situación de los hogares argentinos. Más de la mitad de las familias, un 52.4%, reporta algún tipo de dificultad económica. De este grupo, un 31.2% afirma que sus ingresos no son suficientes, y un 21.2% enfrenta grandes adversidades financieras. En contrapartida, solo un 11.8% indica que sus ingresos les permiten vivir cómodamente y ahorrar.

La visión general del país refleja este malestar. El 56.7% de los consultados evalúa negativamente la situación económica y social, un porcentaje que se ha incrementado. Las expectativas a futuro también muestran cautela, con un aumento en la percepción negativa sobre cómo estará el país en un año. No obstante, un 59.1% mantiene la esperanza de que la situación económica actual pueda mejorar, aunque esta visión es más prevalente entre los menores de 40 años. Los sentimientos predominantes frente al escenario nacional son la preocupación y la desconfianza (27.3%), seguidos de la tristeza (24%), pintando un cuadro de profundo malestar social.



