Necrológicas

Adiós a Gustavo Pláate: La música tucumana despide a uno de sus grandes maestros

El mundo cultural argentino se conmociona con la triste noticia del fallecimiento de Gustavo Pláate, un referente ineludible de la música y la docencia, quien partió a los 61 años. El deceso, ocurrido el pasado viernes 2 de octubre, sumió en la tristeza a la comunidad artística, que despidió sus restos el sábado 3 en una sala velatoria de San Miguel de Tucumán.

Con una trayectoria de cinco décadas, Pláate se erigió como una figura polifacética: violonchelista, pianista, arreglador, director y un incansable formador de talentos, dejando una huella imborrable en la escena musical tucumana.

Nacido en 1965, su vocación musical floreció desde la infancia bajo la guía de su padre, Alfredo Pláate, también músico y docente. A temprana edad, con solo 10 años, ya demostraba su precoz talento al suplir a su progenitor en presentaciones. Su formación lo llevó al Conservatorio Provincial de Música de Tucumán como violonchelista, para luego perfeccionarse en Portugal y España, consolidando una base académica sólida.

Como solista, cosechó importantes galardones en certámenes internacionales, destacándose el concurso de Costa do Estoril en 1994. Su compromiso con la música lo llevó a integrar diversas formaciones de prestigio en la provincia, como la Orquesta Juvenil de la UNT, la Orquesta Estable y la Banda Sinfónica. Durante 32 años, fue una pieza fundamental de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán.

Su visión artística trascendió los límites entre lo académico y lo popular, explorando géneros como el tango, el repertorio de Astor Piazzolla, el jazz y el rock. Como prolífico compositor, Pláate legó conciertos para cello, piano y orquesta, así como obras emblemáticas como «Fuga malámbrica», «Rúcula» y la «Obertura del Bicentenario 1816-2016». Su espíritu innovador lo impulsó a incursionar en las herramientas digitales y el audio-MIDI, dando vida al proyecto Cellotronic, donde fusionó magistralmente el sonido del violonchelo con recursos electrónicos.

Paralelamente a su carrera como intérprete y compositor, desarrolló una profunda labor docente en el Instituto Superior de Música de la UNT y como maestro particular, transmitiendo su saber a incontables alumnos. La música fue un pilar en su familia; sus hijos Lissel, Ruth, Camila y Santiago han forjado sus propios caminos en el arte, a menudo acompañados por su padre como instrumentista.

Tras conocerse su partida, el Instituto Nacional de la Música (INAMU) expresó sus sentidas condolencias, resaltando su valioso aporte a la cultura nacional. El legado de Gustavo Pláate perdura no solo en sus composiciones y las orquestas que enriqueció, sino también en las generaciones de artistas que formó y el profundo impacto que dejó en la música argentina.