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La Casa Rosada y la sombra de Cerimedo: Entradas en 2024 contradicen desmentida oficial

El Gobierno de Javier Milei ha intensificado sus esfuerzos por desvincularse de Fernando Cerimedo, el consultor con un rol protagónico en la campaña presidencial de La Libertad Avanza y actualmente detenido en Bolivia. Sin embargo, la estrategia oficial se ve comprometida por los propios registros de la Casa Rosada, que revelan trece ingresos de Cerimedo a la sede gubernamental durante 2024, a pesar de la insistencia en que el vínculo con el Presidente se rompió en 2023.

El vocero presidencial, Adrián Ravier, fue el encargado de fijar la postura oficial, asegurando que Javier Milei «no tiene relación con Cerimedo desde 2023». No obstante, al ser confrontado con los datos de acceso a Balcarce 50, Ravier se vio obligado a admitir «algunos ingresos en la primera mitad de 2024», aunque rápidamente aclaró que estas visitas «no han sido con el Presidente», buscando así mitigar cualquier implicación de contacto directo.

La realidad de los registros de la Casa Rosada, sin embargo, expone un panorama distinto. Fernando Cerimedo acumuló un total de trece visitas al edificio desde el inicio de la gestión libertaria, con entradas documentadas hasta junio de 2024. Su primer ingreso se registró el 11 de diciembre de 2023, a pocos días de la asunción presidencial, y continuó visitando la Casa Rosada en enero, febrero, marzo, abril, mayo y junio del año en curso.

Entre los funcionarios que aparecen autorizando sus entradas, se destacan figuras como el entonces secretario del Interior, Lisandro Catalán; el actual ministro del Interior, Guillermo Francos; un individuo identificado como «Menem» en las planillas oficiales; y Santiago Caputo. Este acceso sostenido al corazón del Poder Ejecutivo, mientras la narrativa oficial postula un quiebre de la relación, plantea serios interrogantes políticos sobre la naturaleza de la desvinculación.

Cerimedo no es un actor menor en el universo libertario. Durante la campaña presidencial de 2023, fue una pieza clave en el armado comunicacional de Milei y reconocido como uno de los estrategas del espacio. Su nombre resurgió en la escena pública tras su detención en Bolivia, donde enfrenta graves acusaciones por el presunto intento de femicidio de su expareja, Nadia Beller, a quien habría intentado asesinar contratando sicarios. Este escándalo ha reavivado la necesidad del Gobierno de Milei de marcar una distancia clara, una tarea que los propios registros de la Casa Rosada parecen dificultar.