Sociedad

Mar del Plata: El Ex-Aquarium, Al Borde de la Quiebra, Intenta Vender Pingüinos Para Salir de la Crisis

Mar del Plata, Argentina – La emblemática ciudad costera es nuevamente escenario de una profunda polémica en torno al futuro del ex-Aquarium. Tras más de un año y medio de su cierre definitivo, la entidad enfrenta una crisis que ha llevado a sus administradores a proponer una medida desesperada: la venta de cuatro pingüinos para saldar deudas y cubrir los exorbitantes gastos operativos.

El histórico parque, que funcionó desde 1993 frente al Faro de Punta Mogotes, cesó sus operaciones debido a un desacuerdo por el alquiler del terreno y un posterior pedido de quiebra de la firma explotadora. Esta situación ha dejado a decenas de animales «varados» en el predio y a un puñado de trabajadores en una situación laboral precaria y con salarios irregulares.

Según consta en el expediente judicial, el mantenimiento básico de las instalaciones, que incluye la alimentación de los animales y los sueldos del personal, asciende a más de 20 millones de pesos mensuales. A esta pesada carga financiera se suman cuantiosas deudas acumuladas con exempleados, bancos, la empresa proveedora de energía y organismos fiscales. Ante la ausencia de ingresos genuinos, la sindicatura a cargo de la quiebra busca alternativas drásticas para conseguir fondos.

La propuesta más reciente y controvertida es la comercialización de cuatro pingüinos de la especie saltarín por un valor de 40 mil dólares. De concretarse, esta transacción requeriría complejos permisos y regulaciones internacionales para su eventual traslado a algún parque o acuario en el extranjero.

No es la primera vez que la administración judicial recurre a este tipo de medidas. Previamente, ya había concretado la polémica venta de diez delfines nariz de botella a Egipto por 800 mil dólares, una operación que en su momento permitió afrontar urgencias salariales y oxigenar temporalmente las finanzas del parque.

Actualmente, alrededor de 59 aves marinas continúan bajo el cuidado de apenas doce trabajadores, quienes resisten manteniendo los hábitats a la espera de que los animales sean reubicados en una fundación ambientalista. Más allá de la fauna remanente, el cierre del complejo ha generado un daño colateral incalculable para la región: la interrupción total de las operaciones del Centro de Rehabilitación de Fauna Marina. Esta institución, vital para la costa atlántica, había logrado atender, recuperar y reinsertar a más de 5.500 animales silvestres, dejando un vacío irreparable en la conservación de la fauna local.

Mientras los herederos de la familia Peralta Ramos, dueños originales de las nueve hectáreas del predio con vistas privilegiadas al mar en la zona sur, continúan reclamando la restitución legal, el futuro del ex-Aquarium y sus habitantes sigue siendo incierto en medio de un intrincado proceso judicial.