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Fiscalía boliviana acusa a Fernando Cerimedo de orquestar intento de feminicidio

La Fiscalía Departamental de Santa Cruz, Bolivia, ha formalizado una grave acusación contra Fernando Cerimedo, vinculándolo directamente con la tentativa de feminicidio de su pareja, Nadia Shirley Beller Delgadillo. Los investigadores sostienen que Cerimedo no solo creó las condiciones propicias para el ataque, sino que habría existido una posible coordinación previa con los agresores materiales.

Según la acusación, el incidente no fue fortuito ni espontáneo, sino el resultado de una secuencia de acciones diseñadas para llevar a la víctima a un punto específico donde la agresión pudiera concretarse. Un elemento clave es la insistencia de Cerimedo para que Beller Delgadillo acudiera al Hotel Swissôtel, a pesar de las reservas iniciales de ella por detectar situaciones extrañas.

Pese a encontrarse en el extranjero, Cerimedo habría ejercido una «presión psicológica directa» para convencer a la mujer. Para ello, utilizó como argumento un supuesto acceso a información de inteligencia relacionada con una investigación sobre agresión sexual vinculada a Evo Morales. La Fiscalía considera esta maniobra determinante, ya que, al lograr que la víctima se dirigiera al hotel, Cerimedo «creó las condiciones temporales y espaciales necesarias para que los agresores ejecutaran el ataque».

Otro punto crucial de la acusación es la supuesta garantía de seguridad que Cerimedo le habría ofrecido a Beller Delgadillo. El documento fiscal detalla que le aseguró que el lugar era seguro y que había dispuesto de «custodios armados» para su protección. Esta promesa, según los investigadores, generó una falsa sensación de seguridad que finalmente motivó a la víctima a salir del hotel.

La declaración de la víctima relata que, al salir del establecimiento, dos hombres en motocicleta le dispararon directamente. «Me tiré al suelo. El custodio no hizo nada», afirmó Beller Delgadillo. Para la Fiscalía, la inacción de la supuesta seguridad resulta relevante, ya que los atacantes tuvieron tiempo suficiente para escapar sin ser interceptados.

Esta conducta, según el Ministerio Público, «sugiere que su presencia no era de protección, sino posiblemente de vigilancia o control de la víctima para asegurar que el hecho se concretara». Con base en estos indicios, la acusación describe tres pilares de la conducta atribuida a Cerimedo: control (manejo de agenda y custodia impuesta), manipulación (uso de información política como señuelo) y un vínculo sospechoso con los autores materiales, inferido de la inacción del esquema de seguridad frente al ataque armado. La Fiscalía concluye que existen pruebas suficientes para vincular a Cerimedo con este hecho violento que atentó contra la vida e integridad de su pareja.