Mar del Plata al Límite: Vecinos Denuncian Abandono y Desidia en la Gestión del Intendente Montenegro
Mar del Plata vuelve a ser foco de atención nacional, pero lejos de la postal turística, la ciudad se debate en una profunda crisis de inseguridad y abandono que ha colmado la paciencia de sus habitantes. La indignación popular se ha materializado en un contundente reclamo hacia la administración municipal y, particularmente, contra el intendente Guillermo Montenegro, a quien se le reprocha una notoria ausencia y falta de gestión efectiva.
Vecinos de una docena de barrios de la zona sur de la ciudad, entre ellos Nuevo Golf, Alfar, San Jacinto y San Patricio, protagonizaron un corte total de la avenida Jorge Newbery, denunciando un estado de «abandono crítico». Las calles de estos sectores se han transformado en intransitables lodazales, microbasurales y depósitos de vehículos quemados, aislando a miles de familias. Esta situación impide el acceso de servicios esenciales como el transporte público (la línea 501 ha dejado de operar en algunos tramos), ambulancias y patrulleros, poniendo en riesgo la vida cotidiana y la seguridad de los residentes.
La figura del intendente Montenegro, quien además ostenta un cargo como senador provincial y se encuentra «en licencia», es el blanco principal de las críticas. Los vecinos exigen respuestas por su presunta inacción, señalando que sus promesas de campaña de 2019, donde aseguraba que «con poco se cambia», hoy resuenan a una provocación. La comunidad se pregunta por el destino de los fondos de la Tasa Vial, que aportan al cargar combustible, y cuestiona si la inversión se concentra únicamente en las zonas céntricas, dejando desprotegidas las periferias.
Testimonios desgarradores ilustran la gravedad de la situación. Rubén, presidente de la Asociación Vecinal Nuevo Golf, relató haber visto a una madre con su hija en silla de ruedas y un tubo de oxígeno, intentando transitar por calles anegadas. Carminia, residente histórica de la zona, manifestó su frustración por años de reclamos sin respuesta, destacando la imposibilidad de acceso para personas con discapacidad o servicios de emergencia. La oscuridad, la inseguridad y la desidia se conjugan en un «paisaje del abandono» que ha agotado la paciencia de los marplatenses.

