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Mientras el país ajusta, los Milei triplican sus fortunas: El enigma de las declaraciones juradas

Los patrimonios del presidente Javier Milei y su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, exhibieron un crecimiento exponencial durante 2025, desatando una ola de interrogantes sobre la transparencia y el origen de estas fortunas en un contexto de severo ajuste económico para la ciudadanía argentina. Las declaraciones juradas presentadas ante la Oficina Anticorrupción revelan un notorio aumento en sus bienes, generando suspicacias que no logran disiparse completamente con las justificaciones oficiales.

Según los documentos, el patrimonio declarado por Javier Milei se disparó un 43% durante 2025, alcanzando los $295,2 millones al cierre del ejercicio, lo que representa un incremento de casi $89,1 millones respecto al año anterior. Sin embargo, lo más llamativo es que una parte sustancial de este crecimiento, cerca del 82% ($73 millones), se atribuye a una «diferencia de valuación de los mismos bienes» y no a la adquisición de nuevas propiedades o activos significativos. La revaluación de su casa en la Ciudad de Buenos Aires, adquirida en 2000, es un claro ejemplo: su valor declarado pasó de $38,4 millones a $73,5 millones, un salto del 91,5% en un solo año.

A pesar de que sus vehículos mantuvieron su valor contable, los movimientos en sus cuentas bancarias también contribuyen al enigma. Una caja de ahorro en pesos casi triplicó su saldo, pasando de $13 millones a más de $38,6 millones. Además, aunque la cantidad de dólares depositados se mantuvo prácticamente inalterada (u$s 65.562,10), su valuación en pesos se disparó de $67,4 millones a $94,8 millones debido a la devaluación del peso. Similarmente, los u$s 20.000 en efectivo que posee el mandatario vieron su equivalente en pesos saltar de $20,58 millones a $28,92 millones, sin que la cantidad de divisas se modificara.

El contraste es aún más agudo al considerar que el mismo presidente Milei declaró una caída nominal del 11,2% en sus ingresos netos de trabajo y otras rentas durante 2025, pasando de $92,1 millones a $81,8 millones, lo que acrecienta los cuestionamientos sobre cómo su patrimonio pudo crecer de manera tan vertiginosa mientras sus ingresos disminuían.

Por su parte, Karina Milei, la influyente secretaria general de la Presidencia, exhibió un crecimiento aún más explosivo: su patrimonio declarado se triplicó en el mismo período, con un aumento del 210%, llegando a los $35,3 millones. Este meteórico ascenso también se explica, principalmente, por una nueva valuación de su departamento, un mecanismo contable que, aunque legal, no logra disipar por completo las dudas sobre la justificación real de semejante acumulación de riqueza en tan corto tiempo y en el ejercicio de la función pública. Las cifras, bajo la lupa, obligan a la sociedad a interrogarse sobre la idoneidad de estos incrementos en un momento de profundas dificultades económicas para el país.