El modelo de Milei y Santiago Caputo desmantela la industria textil en Argentina: la producción se desploma más de un 30%
La industria textil en Argentina enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente, asfixiada por el rumbo económico que lideran el presidente Javier Milei y su principal asesor y estratega, Santiago Caputo. La drástica contracción del consumo interno, combinada con la apreciación del peso y la apertura de las importaciones —pilares del programa de la actual administración—, ha provocado un desplome del 31.3% en la producción textil en comparación con el año anterior, según datos de la Fundación Pro Tejer.
El impacto de las políticas de desregulación y austeridad de Milei y Caputo se refleja de manera alarmante en la actividad fabril: durante el primer trimestre del año, casi el 70% de la maquinaria del sector permaneció apagada, operando a apenas un 40.2% de su capacidad instalada en marzo. Al mismo tiempo, el mercado local se ha visto inundado de productos extranjeros terminados, con un incremento del 79% en el volumen de indumentaria importada, mientras que la compra de materias primas para fabricar en el país cayó drásticamente, evidenciando un proceso de desindustrialización.
Para intentar sobrevivir y mantener cierta liquidez ante el derrumbe de las ventas, muchas empresas se han visto obligadas a vender por debajo de sus costos de producción. Sin embargo, el ahogo financiero ya generó consecuencias devastadoras en el empleo y el entramado empresarial. Desde el cambio de gestión en diciembre pasado, el sector textil y del calzado perdió más de 22,000 puestos de trabajo registrados y se reportó el cierre definitivo de 803 fábricas. Desde los sectores productivos advierten que, de continuar el actual esquema económico, se destruirán capacidades industriales e inversiones que tardarán décadas en recuperarse.
