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Frutafiel, Histórico Productor Entrerriano, Solicita Concurso Preventivo en Medio de Fuerte Crisis Económica

Frutafiel S.A.S., una emblemática empresa con más de siete décadas de trayectoria en la producción de bebidas y alimentos, con su planta principal en General Ramírez, Entre Ríos, ha presentado formalmente una solicitud de concurso preventivo de crisis. La medida busca evitar la quiebra y salvaguardar la continuidad de sus operaciones frente a un complejo panorama económico nacional.

La decisión judicial, avalada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 9 de Paraná, llega en un momento crítico para el sector productivo argentino. La compañía atribuye su delicada situación a la combinación de una inflación sostenida, un drástico desplome del consumo interno, el significativo aumento de los costos operativos —incluyendo energía, combustibles e insumos— y la marcada dificultad para acceder a líneas de crédito bancario. Este escenario se ve agravado por la presión competitiva que ejerce la apertura de importaciones y la licuación del poder adquisitivo de los salarios.

Frutafiel es una pieza clave para la economía de General Ramírez, una localidad entrerriana de apenas 13 mil habitantes, donde representa uno de los principales generadores de empleo. Desde sus instalaciones, la firma elabora una variada gama de productos que incluyen aguas saborizadas, bebidas a base de aloe vera y vino gasificado, así como fideos secos y dulces regionales de membrillo y batata.

El concurso preventivo es un mecanismo legal que permite a las empresas con problemas financieros reorganizar sus deudas bajo supervisión judicial, buscando un acuerdo con sus acreedores para evitar la liquidación. Como parte del proceso, el juez ha dictado medidas cautelares, como la inhibición general de bienes de la empresa, y ha designado un síndico para verificar los créditos y supervisar la reorganización. Frutafiel informó un pasivo cercano a los 4 mil millones de pesos, con un activo de monto similar, lo que, según la empresa, la convierte en técnicamente solvente, aunque con márgenes operativos extremadamente ajustados que impiden cumplir con sus obligaciones en los plazos estipulados.

A pesar de las dificultades, Frutafiel ha manifestado ante la justicia que mantiene perspectivas de recuperación, confiando en que su actividad productiva puede volver a ser rentable en el mediano y largo plazo. La crisis de la firma se inscribe en un contexto más amplio donde, desde el inicio de la actual administración nacional, cerca de 30 mil empresas habrían cerrado sus puertas como consecuencia de las políticas económicas implementadas, afectando gravemente al entramado productivo y de empleo en el país.