Mientras que el gobierno se enrriquese: la crisis de alquileres asfixia a jubilados y familias en Buenos Aires
El acceso a la vivienda en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ha alcanzado niveles críticos, dejando a miles de familias en una situación de extrema vulnerabilidad financiera. De acuerdo con un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), los gastos de mantenimiento y expensas representaron casi una cuarta parte del costo total de un arrendamiento en mayo. El estudio también señala que el costo mensual promedio de un departamento de tres ambientes en la capital argentina ya alcanza el millón de pesos, una cifra inalcanzable para los salarios promedio.
Glenda Gómez, presidenta de la organización civil Inquilinos Argentinos por un Techo Digno, confirmó la gravedad de la situación y advirtió que la disparidad entre los sueldos y los incrementos trimestrales de los alquileres está provocando una ola de morosidad y desalojos silenciosos. A esto se suman las exigencias del mercado inmobiliario, que demanda ingresos equivalentes a tres salarios comerciales básicos solo para poder ingresar a una vivienda.
La emergencia habitacional golpea con mayor dureza a los sectores más desprotegidos. Es el caso de María, una mujer de la tercera edad que percibe una jubilación mínima y vive en la zona oeste del Gran Buenos Aires junto a su hija con discapacidad y sus dos nietos. María enfrenta la angustia de no poder renovar su contrato de arrendamiento en agosto, ya que la propietaria exige un aumento del 133%, elevando el pago mensual de 429,000 a un millón de pesos.
Para intentar generar ingresos extra, la familia recurre a la venta de artesanías con materiales reciclados y repostería casera. Sin embargo, el panorama es desolador ante la falta de financiamiento para adultos mayores y la negativa de las inmobiliarias a registrar contratos con este sector de la población, exponiéndolos a un desamparo total.

