Ganó por una lengua: el insólito final de un caballo que desató comparaciones con una célebre escena de cine
Lo que debía ser una definición más en el tradicional Derby de Epsom terminó convirtiéndose en una de las postales más curiosas del mundo hípico. En una llegada extremadamente ajustada, el caballo Oh This Is Us se quedó con la victoria gracias a un detalle tan inesperado como decisivo: cruzó la meta con la lengua extendida, una mínima diferencia que le permitió imponerse sobre su perseguidor.
La escena ocurrió en junio de 2021, durante la disputa del Diomed Stakes, una prueba de Grupo 3 celebrada en el hipódromo inglés de Epsom Downs. A simple vista, la carrera parecía imposible de resolver, por lo que fue necesario recurrir a la tradicional fotografía de llegada para determinar al vencedor.

Fue entonces cuando quedó en evidencia el gesto que sorprendió a aficionados y especialistas. La lengua del ejemplar de ocho años sobresalía justo en el instante de atravesar la línea de sentencia, otorgándole una ventaja ínfima frente a Century Dream y sellando un triunfo que rápidamente trascendió el ámbito deportivo.
El episodio volvió a ganar notoriedad en redes sociales, donde miles de usuarios encontraron un inesperado paralelismo con una recordada secuencia de la película animada «Cars». En el filme, el protagonista Rayo McQueen protagoniza un desenlace dramático en el que estira la lengua para intentar superar a sus rivales sobre el final, una imagen que quedó grabada en la memoria de varias generaciones.
Más allá del fenómeno viral, la victoria tuvo un valor especial para Oh This Is Us. Después de una extensa campaña caracterizada por la regularidad y la competitividad, el caballo consiguió por primera vez un triunfo de Grupo, una recompensa largamente esperada por su entorno.
Su entrenador, Richard Hannon, destacó el carácter del animal y su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel pese al paso del tiempo. Según explicó, siempre fue un ejemplar confiable y resistente, capaz de sorprender incluso cuando parecía no tener margen para hacerlo.
El jinete Tom Marquand, por su parte, también resaltó la conexión construida con el caballo a lo largo de los años. Aseguró que la clave estuvo en reservar energías para el tramo decisivo y encontrar el momento exacto para lanzar el ataque final. La respuesta del ejemplar, sostuvo, volvió a demostrar el espíritu competitivo que lo convirtió en uno de los favoritos del público.

Así, una definición resuelta por apenas unos centímetros terminó escribiendo una de las historias más singulares del turf reciente: la de un caballo que ganó por «una lengua» y se transformó, sin proponérselo, en protagonista de un fenómeno viral que mezcló deporte, asombro y cultura popular.

