Tensión diplomática y polémica ideológica marcan la participación de Javier Milei en la Cumbre Iberoamericana de Madrid
El presidente argentino, Javier Milei, arribó a Madrid para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana, en un ambiente de marcada tensión diplomática. Su llegada se produce días después de una visita previa a España, donde sus duras críticas al mandatario local, Pedro Sánchez, y su discurso de ultraderecha generaron controversia, resultando en que figuras políticas de peso y el propio Rey Felipe VI declinaran reunirse con él.
Milei, quien previamente había calificado a Sánchez de «corrupto», «delincuente» e «impresentable dictador», mantuvo un frío y protocolar saludo con su par español durante el evento. Esta es la octava visita del mandatario argentino al país ibérico desde su asunción. A diferencia de su viaje anterior, en esta ocasión sí logró un breve encuentro con Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista VOX, una reunión que se concertó de urgencia tras su aterrizaje, buscando contrarrestar el desaire previo de la política española. Asimismo, se supo que Milei solicitó nuevamente una audiencia privada con el Rey Felipe VI, petición que aún no ha sido confirmada oficialmente, tras la negativa del monarca en su visita anterior.
En su intervención ante la sesión plenaria de la Cumbre Iberoamericana, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, Milei reiteró su postura ideológica, vinculando el socialismo con el fascismo. Sostuvo que «el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», argumentando que ambas doctrinas «concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política».
El mandatario argentino profundizó en su crítica, afirmando que el fascismo y el socialismo «comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento». Finalmente, aludió a «regímenes que invocan los derechos humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa», y mencionó que las recientes elecciones en Chile, Colombia y Perú «impulsan una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder».

