ANTIPATRIA : Benegas Lynch bajo el ojo: Senador ataca ley de tierras mientras facilita su venta a foráneos
El senador libertario Joaquín Benegas Lynch enfrenta un creciente escrutinio público por el notorio conflicto de intereses entre su función legislativa y sus emprendimientos privados. Mientras en el ámbito político se debate la normativa sobre la tenencia de tierras, Benegas Lynch encabeza una red de sociedades dedicada a explotar y comercializar extensos terrenos, asesorando activamente a compradores extranjeros en Argentina y la región. Esta dualidad reaviva el debate sobre la ética de los funcionarios públicos y la transparencia en sus intereses económicos.
La controversia se centra en Glocal Terra SRL, la firma de Benegas Lynch que rastrea y asesora a clientes foráneos interesados en adquirir propiedades rurales en Argentina y Paraguay. La empresa, en la que también participa su esposa, Eloisa Perea Muñoz, con quien comparte el control y la administración de fortunas en la ciudad de La Paz, Entre Ríos, mantiene bajo estricta reserva su cartera de clientes. Esta conexión con La Paz no es menor, ya que marca el inicio de su trayectoria en 2007, cuando se vinculó a la inmobiliaria Pampa Partners.
Benegas Lynch no ocultó sus expectativas de un clima favorable para sus negocios bajo la administración de Javier Milei. En 2015, antes de asumir su banca en la Cámara Alta, ya anticipaba en un reportaje con Federico Malvasio la llegada de «otros aires» para el sector, argumentando que la alta presión fiscal anterior solo permitía a políticos y sindicalistas adquirir campos, dejando fuera a inversores genuinos. Sus palabras cobran un nuevo significado al observarse su actual rol como facilitador de inversiones extranjeras en el sector agrario.
Su pasado con Pampa Partners lo conectó con The Conservation Trust Land, hoy Rewilding Argentina, fundación del polémico estadounidense Douglas Tompkins. Tompkins, controvertido por sus vastas adquisiciones de tierras en Argentina y Chile, fue criticado por organizaciones como Greenpeace por usar la fachada ecologista para acumular propiedades y controlar recursos hídricos vitales, como el Acuífero Guaraní. Activistas sociales, como el sacerdote José Luis Niella en 2006, denunciaron que estas compras de tierra, particularmente en los Esteros del Iberá, restringían el acceso de comunidades locales a terrenos que ancestralmente habitaban, llegando incluso a acusarlo de cortar caminos estatales. En Chile, el entonces senador Antonio Horvath señaló que Tompkins había «separado al país en dos» con sus adquisiciones costeras.

En Pampa Partners, Benegas Lynch tuvo como socio a Eduardo José Chorén, quien hoy dirige Estancia Lagunas Blancas SA, un establecimiento de 3000 hectáreas en Santa Elena, departamento de La Paz, y que previamente fue propiedad de Tompkins. Tras la muerte de Tompkins en 2014, su viuda, Kristine McDivit, donó 150 mil hectáreas al Estado argentino en 2015 para la creación de un Parque Nacional en los Esteros del Iberá, en un encuentro con el entonces presidente Mauricio Macri, evidenciando la magnitud de las propiedades en juego. Esta intrincada red de negocios y vínculos históricos resalta la figura de Benegas Lynch como un actor clave en el mercado de tierras, generando serias interrogantes sobre la distinción entre su rol público y sus lucrativos intereses privados.

