Sociedad

La muerte de Maricarmen: el rostro de la crisis habitacional española parte dos semanas después de su desalojo

Maricarmen Abascal, la jubilada de 87 años que se convirtió en un doloroso símbolo de la crisis habitacional en España, falleció este miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Su deceso ocurre apenas dos semanas después de haber sido desalojada forzosamente de su hogar, un suceso que desató una ola de indignación y protestas a nivel nacional.

La octogenaria había residido desde 1956 en un piso del céntrico distrito madrileño de Retiro, su hogar por más de siete décadas. La propiedad, sujeta a un contrato de «renta antigua», fue adquirida en años recientes por un fondo de inversión inmobiliario. Tras la transacción, la firma exigió un incremento en el alquiler que triplicaba el monto original, una cifra inasumible para Maricarmen con su pensión básica. A pesar de los esfuerzos de mediación de vecinos y organizaciones sociales, la empresa rechazó cualquier renegociación.

El pasado 23 de septiembre, la orden de lanzamiento judicial se ejecutó. Cientos de manifestantes intentaron bloquear pacíficamente el acceso al edificio, generando momentos de tensión con el despliegue de la Policía Nacional. La imagen de Maricarmen abandonando su hogar entre lágrimas circuló rápidamente por las portadas de los principales medios y las redes sociales del país, catalizando el descontento por la escalada de precios de los alquileres en las grandes ciudades españolas.

Su dramático caso reavivó el debate sobre la especulación inmobiliaria y el derecho a la vivienda, colocando la Ley de Vivienda y las políticas urbanísticas en el centro de la agenda gubernamental. Organizaciones como el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) convocaron movilizaciones masivas en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

Pocos días después del desalojo, la salud de Maricarmen sufrió un severo deterioro, requiriendo su hospitalización de urgencia. Portavoces de las plataformas sociales no tardaron en atribuir el agravamiento de su condición al estrés emocional y las secuelas del traumático desalojo forzoso. Colectivos por el derecho a la vivienda han convocado a vigilias y concentraciones en Madrid en su honor, exigiendo el cese definitivo de los desahucios a personas en condición de vulnerabilidad y un control efectivo sobre el mercado inmobiliario.