Crisis de Endeudamiento: Gobierno de Milei Responsabiliza a la Banca y Descarta Rescate de Deudores
El gobierno de Javier Milei, desde la Casa Rosada, ha intensificado su confrontación con el sector bancario, al que acusa de inacción frente a la creciente crisis de endeudamiento que afecta a millones de familias argentinas. La administración libertaria, sin embargo, se desentiende de cualquier medida de salvataje, enfatizando que no intervendrá en lo que considera un asunto entre privados.
En una postura tajante, fuentes oficiales han señalado a los bancos por un «mal cálculo de riesgos» y por haber aplicado «tasas desorbitantes» en los préstamos. Esta lectura exime al Poder Ejecutivo de responsabilidad ante una mora crediticia que se ha quintuplicado en los últimos dieciocho meses, con atrasos en las fintech que alcanzan el 31 por ciento. Aunque públicamente figuras como el presidente Milei y el ministro Luis Caputo han cuestionado a los propios tomadores de deuda, el principal foco de la irritación oficial recae sobre los financistas.
Desde el Banco Central (BCRA) se ha descartado categóricamente cualquier acción que pueda interpretarse como un rescate, tanto para deudores como para las propias entidades bancarias. «Si hiciéramos algo, no sería un rescate de los deudores, sería un rescate a los bancos que prestaron plata. Eso es inadmisible», indicó una fuente del Central. La justificación se apoya en el concepto de «riesgo moral», que impediría al Estado inmiscuirse en situaciones donde las entidades asumen riesgos excesivos confiando en un eventual respaldo público.
A pesar de la defensa pública del «tema privado», existe un diálogo constante y una presión discreta por parte del BCRA hacia los bancos para que busquen soluciones a los préstamos en mora. El malestar en la Casa Rosada por la lentitud y falta de propuestas del sector bancario es cada vez mayor, especialmente ante el impacto negativo en la imagen del gobierno nacional.
La discusión se enmarca en un escenario financiero donde las tasas de interés activas, como las de los préstamos personales (en torno al 66% de TNA y 100% de CFT), contrastan fuertemente con las tasas pasivas (la BADLAR promedió 21-22% de TNA en julio). Este «spread» ha alcanzado su nivel más alto en catorce años, generando preocupación sobre la salud del sistema financiero y la capacidad de pago de familias y empresas, cuyos ingresos están bajo presión mientras el crédito se utiliza cada vez más para cubrir consumos básicos. Se abren debates sobre propuestas para refinanciar compromisos sin afectar negativamente el historial crediticio de los afectados.

