En un contexto económico donde el turismo ha sido históricamente una fuente vital de ingresos para Argentina, las últimas estadÃsticas publicadas por el Instituto Nacional de EstadÃstica y Censos (INDEC) revelan un escenario alarmante: la balanza turÃstica del paÃs se ha inclinado drásticamente en favor del turismo emisivo. Este fenómeno, impulsado por un atraso cambiario que hace que Argentina sea nuevamente un destino caro tanto para los propios argentinos como para los turistas extranjeros, plantea desafÃos significativos para la economÃa local.
Durante el mes de junio de 2024, 946 mil argentinos decidieron viajar al exterior, superando ampliamente a los 687 mil turistas que eligieron Argentina como destino. Este contraste no es un hecho aislado, sino una tendencia que se ha ido consolidando a lo largo del primer semestre del año, con un incremento interanual del 21,6% en los viajes al extranjero y una disminución del 20,6% en las llegadas de visitantes extranjeros.
El fenómeno, conocido como "turismo cambiario", ha sido especialmente visible en los pasos fronterizos hacia Chile. Las largas filas de automovilistas argentinos que cruzan a diario el Paso Cristo Redentor en Mendoza son un reflejo de un movimiento masivo de ciudadanos que buscan aprovechar las ventajas de precios en productos de consumo, como artÃculos electrónicos, ropa y calzado, en el paÃs vecino. Este éxodo, que se intensifica durante los fines de semana largos, pone de relieve la desesperada búsqueda de precios más competitivos en un contexto de apreciación del peso argentino.
Según el INDEC, el 55,6% de los turistas que salieron del paÃs en junio lo hicieron por vÃa aérea, mientras que un 36,2% optó por la vÃa terrestre y un 8,3% lo hizo por medios fluviales o marÃtimos. Estas cifras no solo muestran un desplazamiento fÃsico de personas, sino que también evidencian una fuga de divisas que afecta de manera directa a la economÃa nacional. Con cada argentino que sale del paÃs para consumir en el extranjero, se pierden oportunidades de consumo interno y se incrementa el déficit en la balanza turÃstica.
Este desequilibrio plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo económico actual y la necesidad de implementar polÃticas que revitalicen el turismo receptivo. En un paÃs que alguna vez fue considerado un destino atractivo por su diversidad cultural y natural, hoy los turistas parecen encontrar mejores opciones fuera de sus fronteras.
Mientras el atraso cambiario continúa afectando la competitividad del paÃs, Argentina enfrenta el reto de recuperar su posición en el mapa turÃstico global. El futuro del sector dependerá en gran medida de las polÃticas económicas que se implementen en los próximos meses, y de la capacidad del paÃs para adaptarse a un entorno global cada vez más competitivo.
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